Periódico ABC

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  1. Miguel Ángel Perera es el torero en activo que más veces ha conseguido abrir la Puerta Grande de Las Ventas: un total de seis. El torero de Puebla del Prior, uno de los triunfadores de la pasada feria de San Isidro, se medirá en un apasionante mano a mano con Paco Ureña el 29 de septiembre. Frente a ellos, toros de distintas ganaderías: Victoriano del Río / Toros de Cortés, Núñez del Cuvillo y Juan Pedro Domecq / Parladé. Perera, cuya imagen nutre la colección de fotografías que componen la campaña desarrollada por Plaza 1 para el ciclo otoñal, se sincera antes de Otoño con el departamento de comunicción de Plaza 1.. -Regresa a Madrid tras una nueva Puerta Grande en pleno San Isidro. Y lo hará para torear mano a mano con Paco Ureña. -Me apetecía venir a la feria de Otoño. Antes de que se fraguara el mano a mano con Ureña, o incluso de que existiera el ofrecimiento por parte de la empresa, rondó en mi cabeza el hablar de esta posibilidad con mi apoderado. El destino y las casualidades quisieron que la empresa tuviera esta misma inquietud y nos ofrecieron este mano a mano. que me hace muchísima ilusión. Es un reto muy grande. Madrid ya de por sí lo es, en cualquier fecha, pero volver después de toda la temporada pesa más. Hacerlo junto con Paco Ureña, un torero que disfruta del mejor momento de su carrera, es un reto que también me motiva. -Es el torero en activo con más Puertas Grandes en Madrid. -Ante todo, es un privilegio. He sido siempre muy querido y respetado en Madrid, aunque también ha habido tardes realmente difíciles porque esta plaza es muy exigente. La plaza de toros de Las Ventas ha sido la que ha posibilitado que mi carrera haya alcanzado momentos importantes y que le hayan dado siempre ese crédito y esa categoría en todo lo que he hecho. Madrid ha sido la que siempre ha marcado mi carrera en este sentido. -Los dos toreros llegan en un momento muy importante. ¿Existirá esa rivalidad el próximo 29 de septiembre? -En un mano a mano siempre se espera que haya rivalidad y uno intenta, o espera, que los toros –en este caso de tres ganaderías que dan confianza y que han triunfado en Madrid– den opción a esa competencia, a hacer los quites que nos correspondan… Eso es lo que se espera de un mano a mano. Esa es la ilusión y la mentalidad con las que afronto el compromiso. Ojalá que todas las expectativas que se han levantado en torno a esta cita se puedan cumplir en el ruedo. -Hablamos ahora de la campaña, en la que intenta jugar con un regreso al pasado. Un disparo con el que quedan retratados todos los defectos y virtudes de una instantánea. -Este tipo de fotografías suponen un arte, exactamente igual que una faena. Es algo irrepetible. No puedes rebobinar, no puedes editar. Las faenas, de igual modo, son obras imperfectas que tienen también una belleza única que solo puedes admirar en su esplendor si estás en la plaza. La campaña recoge perfectamente lo que es la obra de arte del toreo: lo que es un muletazo o un fogonazo en la plaza. La verdad es que es asombroso disfrutar del proceso de creación de este tipo de fotografía ahora que la tecnología ha adquirido un papel protagonista en nuestro día a día. Volver a lo antiguo, a lo tradicional; volver al ingenio del hombre para crear una pieza única es muy bonito.
  2. Vuelve el festival que se ha convertido en un termómetro de la escena «indie» del país vecino, y con una triple propuesta gratuita en Barcelona y Madrid. La cita presenta en las dos ciudades el mismo cartel: Conan Osíris, Reis da República y Whales actuarán este viernes en la plaza Juan Corominas de la capital catalana, dentro del BAM (Barcelona Acción Musical), y el sábado, en la madrileña sala Shôko, en la zona de La Latina. Llega con aureola estelar el excéntrico cantante de estilo multicultural, pues Osíris ya se mostró a contracorriente como representante portugués en las semifinales de Eurovisión. Pero no pasó el corte y, por tanto, no se clasificó para la gran final. Su trayectoria, sin embargo, ya había dado de qué hablar al otro lado de la frontera desde al menos dos años antes, gracias a su amalgama sonora que mezcla el pop con las bases programadas y…, hasta los ecos de Bollywood. Por algo Conan, de aspecto desaliñado, llamó la atención hace dos temporadas con su irreverente álbum «Adoro bolos» («Me encantan los pasteles»), en la onda del rey del «manele» rumano, Nicolae Guta. En cuanto a Reis da República, se trata de una banda dedicada abiertamente a revitalizar el rock progresivo, en una línea «setentera» clara y con piezas que tienden a una duración larga. Hacia la electrónica «mid-tempo» se inclinan Whales, capaces de remitir a Efterklang, Trentemoller o Lulu Rouge, así como al mismísimo Aphex Twin. Tal es su conglomerado de marca, siempre deudor de los sonidos con clase. Naturalmente, sobresalen también otras bandas en Portugal, donde el grupo independiente más conocido es The Gift , liderado por Nuno Gonçalves y que últimamente ha trabajado incluso con Brian Eno. Otra formación interesante es Ermo, desde Braga, con una fórmula próxima a los postulados de Joy Division. Y todo mientras desaparece el emblemático templo «indie» de Lisboa por excelencia, el histórico club Sabotage. Fechas Barcelona. BAM. 21.00. Viernes 20 Madrid. Sala Shoko. 21.00. Sábado 21
  3. En su obra «El dulce nombra de Jesús», Lope de Vega definía así los autos sacramentales: «Y ¿qué son autos?- Comedias / a honor y gloria del pan / que tan devota celebra / esta coronada Villa / por su alabanza sea / confusión de la herejía / y gloria de la fe nuestra / todas historias divinas». Calderón de la Barca fue más allá cuando se refirió a este género como «Sermones / puestos en verso, en idea / representable cuestiones / de la sacra Teología, / que no alcanzan mis razones / a explicar ni comprender / y el regocijo dispone / en aplauso de este día». Y precisamente con un auto sacramental del propio Calderón de la Barca, «El gran mercado del mundo», ha abierto su temporada -la última programada por Helena Pimenta- la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Se trata de una coproducción con el Teatre Nacional de Catalunya, cuyo responsable, Xavier Albertí, es el propio director del montaje. El reparto lo componen Cristina Arias, Alejandro Bordanove, Antoni Comas, Elvira Cuadrupani, Jordi Doménech, Rubén de Eguía, Roberto G. Alonso, Oriol Genís, Lara Grube, Silvia Marsó, Jorge Merino, Mont Plans, Aina Sánchez y David Soto Giganto. No son los autos sacramentales un género demasiado frecuentado hoy en día. Xavier Albertí reconoce que «no se hace y cuando se ha hecho se ha puesto el énfasis en intentar recuperar la majestuosidad escenográfica más que en los contenidos ideológicos». El director reconoce que los autos sacramentales de Calderón -«un autor al que adoro», confiesa- han supuesto para él una sorpresa. «Creo que no están bien asentados en la tradición de la recepción contemporánea del teatro de Calderón; les pesa mucho aún el estigma de ser sermones de palabras». Para Albertí, sin embargo, «los autos sacramentales son una de las puertas de entrada del teatro popular del siglo XVII, y especialmente su contaminación con el teatro italiano de la época». Los autos, explica, se representaban en una única función el dia del Corpus Christi, y eran junto al teatro de corral y el teatro palatino, una de las tres patas del hecho teatral en la España del siglo XVII». Se dirigían, añade, a un público muy heterogéneo, y contienen -«que es uno de los hechos que me fascinó»- «una cantidad de homenajes a la Commedia dell’arte italiana y a sus personajes; y al mismo tiempo un interesantísimo debate teológico mucho más libre y antidogmático de lo que esperaba». Su puesta en escena ha buscado «una sintaxis contemporánea para hacer consciente al espectador de hoy, al tiempo que celebrar ese patrimonio cultural, un poco liberado de los pesos de la excesiva tensión teológica, lo que abre una puerta a la recuperación de una de las grandes teatralidades del siglo XVII». No ha sido demasiado difícil , asegura, traerla a nuestra época. «Calderón posibilita un viaje a través de esa figura híbrida del buen genio y del mal genio que es la encarnación del ser humano en su tiempo, en el que le invita a dar sentido a su peripecia en este mundo. El espectador que venga a vernos a la Comedia se encontrará no con un sermón, sino con un viaje profundo donde la palabra teología puede ser perfectamente sustituida por la palabra filosofía». Y es que Calderón, concluye, le parece «milagroso. Alguien que conoce el alma humana, los mecanismos del poder político, del poder religioso -ambos de una manera extraordinaria- y al mismo tiempo le entrega a sus conciudadanos herramientas de lectura profunda y no confortable para cuestionarse todo ello». Un profundo amigo La casualidad ha querido que el primer montaje de la «era Lluís Homar» en la Compañía Nacional de Teatro Clásico haya sido este Calderón dirigido por Xavier Albertí, que estaba programado desde hace un tiempo y que forma parte del acuerdo de colaboración que suscribieron hace tiempo la CNTC y el Teatre Nacional de Catalunya. Albertí, que habla de Homar como «un admirado actor y un profundo amigo», se incorporará además a partir de la temporada 21/22 al equipo de Homar en la CNTC.
  4. No se hablaba de otra cosa en los corrillos de la prensa que se encontraban en el interior de la discoteca Kapital, donde Isa P presentaba este jueves su primer y nuevo single, «Ahora estoy mejor». ¿Vendrá finalmente Isabel Pantoja en la gran noche de su hija? Los minutos pasaban y la tonadillera seguía sin aparecer, mientras que su hija esperaba en el interior del recinto a que apareciese en el último minuto para apoyarla con el sueño que tiene desde niña. Pero finalmente no lo hizo. Tampoco su hermano, Kiko Rivera, con el que Isa P no contaba (aunque sí estaba invitado) después de las duras declaraciones que hizo el Dj sobre su canción y los últimos rifirrafes que han protagonizado. Pero como el título de la canción de Queen, el espectáculo debe continuar. Isa P hizo de tripas corazón y se subió al escenario -con un provocador conjunto compuesto por un top cropped negro y una falda estampada con la cara de un tigre- para interpretar su canción que, en tan solo una semana, ha conseguido más de dos millones de visualizaciones. «Me hace muchísima ilusión que estéis aquí, a mis amigos, a mi novio... Y a todos los medios que habéis venido aquí a apoyarme. Los que no han venido», dijo tras su actuación. Fue entonces cuando se le quebró la voz y no pudo contener las lágrimas. Después de calmarse en un reservado, volvió a subirse al escenario para volver a dar las gracias a los asistentes que sí la habían estado apoyando. Entre ellos, su compañero de programa de televisión Alessandro Lequio que, aunque estaba cubriendo el evento para «El Programa de Ana Rosa», no dudó en corear su nombre al final de la actuación. También Marisa Martín Blázquez y su amigo Aless Gibaja, además de su novio, Asraf Beno. Lo que sí hacía Isabel Pantoja una hora después del debut musical de su hija en Madrid, era entrar en directo por teléfono en el programa de Telecinco «GH VIP» para apoyar a su sobrina Anabel Pantoja, a la que dijo considerar su hija mayor en su intervención. Algo que sin duda habrá dolido a Chabelita.
  5. La democracia rousseauniana es posible. O al menos lo es en el seno de León Benavente, una banda formada por cuatro miembros equivalentes, en la mejor aplicación humana del adjetivo. Los cuatro tienen el mismo peso en las tomas de deciciones y, al contrario que otros grupos de éxito (que tienen uno o dos líderes o cabezas visibles), los cuatro comparecen en sus entrevistas, formando la misma piña indestructible que arrasa sobre los escenarios. Su tercer largo, «Vamos a volvernos locos», es ya uno de los más firmes candidatos a disco del año en la escena de pop-rock nacional. Y lo saben. «Bueno, siempre estamos contentos con todo lo que publicamos... Pero sí, este disco está muy bien», dice el guitarrista Luis Rodríguez entre las carcajadas de sus socios. «También es que hemos tenido más tiempo para hacerlo», explica el baterista César Verdú. «En total ha sido un año y medio, aprovechando el tiempo libre que nos dejaba Nacho Vegas (forman parte de su banda). Sumando días, hemos pasado casi seis meses viviendo en casa de Edu, donde hemos grabado las canciones». El Cariño es el nombre del estudio que Eduardo Baos (bajo y sintetizador) tiene en su residencia de Mozota, un municipio de la provincia de Zaragoza. «Allí hemos podido concentrarnos mejor que nunca, ha sido una delicia poder probar cosas cuando te daba la gana», dice Verdú. Abraham Boba (voz y farfisa) es quien compone las letras y las melodías de las canciones y, por tanto, «también el que va dirigiendo el cotarro en el estudio», asegura Baos. «Es nuestra forma de trabajar desde el principio, que tiene mucho que ver con la idea original que tenemos del resultado final de las canciones», dice el cantante. «Por eso no necesitamos la figura del productor. Luis y César son técnicos de sonido, Edu tiene el estudio... En ese sentido tenemos cubiertas las limitaciones técnicas que suelen tener los grupos cuando graban. Se nos ha pasado por la cabeza tener un productor, pero sabíamos que al final estaríamos más a gusto haciéndolo nosotros». Psicoanálisis del festivalero En «Vamos a volvernos locos», León Benavente disparan crítica social y lamento generacional; advierten de los peligros de las adicciones tecnológicas; psicoanalizan a los festivaleros, y trazan poderosos cuadros de costumbrismo con su audacia habitual. «El título del disco es una advertencia», dice Boba con tono de misterio. «Aunque también podría ser una llamada a la acción. Nos gusta que pueda haber mil y una interpretaciones». También hay una y mil formas de etiquetar la música de este cuarteto. «Que no se nos pueda encasillar con facilidad es algo maravilloso», exclama Rodríguez. «Lo mejor que se ha dicho de nosotros es que podemos tocar cualquier estilo y hacerlo propio», añade Boba. «La gente tiene en la cabeza que somos un grupo cañero, visceral y rabioso, pero en este disco vuelve a haber canciones que demuestran que también podemos generar emociones muy fuertes con tiempos lentos, incluso baladas. Todavía nos quedan muchos terrenos musicales que ni siquiera sabemos que podemos investigar». León Benavente Granada. Festival Granada Sound. 17.00. Viernes 20 y sábado 21
  6. El primer vistazo al programa del Festival de Cine de San Sebastián es desolador, pues hay unos sesenta títulos en el escaparate que da a la calle (en el interior, muchos más), de los cuales al menos la mitad de ellos no habrá modo de ver. Solo en la Sección Oficial se ofrecen una veintena, y en las Secciones de Zabaltegui y Perlas, pues otras tantas. En lo que atañe a la cantidad, obviamente esta edición, la 67, que comienza hoy, va bien servida, y si le acompaña el detalle de la calidad, habrá sido un éxito cinematográfico. De las diecisiete películas que compiten por la Concha de Oro, solamente tres son españolas: la de Alejandro Amenábar, «Mientras dure la guerra», en la que Karra Elejalde interpreta a Miguel de Unamuno durante los primeros días de la Guerra Civil; «La hija de un ladrón», primer largometraje de Belén Funes que tiene su mejor foco a priori en el hecho de que está protagonizada por Eduard Fernández y su hija, Greta Fernández, y «La trinchera infinita», de Aitor Arregi, Jon Garaño y José María Goenaga, autores de títulos como «Loreak» y «Handía», y que aquí narran una historia también ambientada durante la Guerra Civil. Con este dato ya da pie para que los buscadores de tendencias le encuentren a esta edición de San Sebastián un hilo del que colgarla. En la Sección Oficial, pero fuera de concurso, hay otro título español, «Diecisiete», bendecido por Netflix y dirigido por Daniel Sánchez Arévalo, y otra más de coproducción hispano argentina, dirigida por Sebastián Borensztein. A la competición llega también algo de cine americano, con «Black Bird», que será la que inaugure, dirigida por Roger Mitchell e interpretada por Susan Sarandon, Kate Winslet, Sam Neill y Mia Wasikowska, y con «Zeroville», lo último de James Franco y su coco tatuado con Liz Taylor y Montgomery Clift. Y algo del cine francés, que resumimos en la imagen en albornoz de Gérard Depardieu y Michel Houellebecq de charleta en un balneario; la ha dirigido Guillaume Nicloux, el mismo de aquel extravagante «Secuestro de Michel Houellebecq». Un título mexicano, «Mano de obra», de David Zonana; otro chileno argentino, «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos», de José Luis Torres Leiva, y otro brasileño, «Pacificado», de Paxton Winters. Y, en fin, la película más «exótica» de las que compiten es de Kazajistán, «A dark-dark man», de Adilkhan Yerzhanov, una intriga sobre la desaparición de un niño en un pueblo kazajo. Lo más llamativo del Festival antes de entrar en harina suele ser siempre la sección Perlas, donde se reúnen las mejores películas de otros festivales. Con verse entera esta sección, ya le dan a uno el carnet de cinéfilo por puntos. Solo algunos títulos por no cansar: «Parásitos», la Palma de Oro en Cannes; «La vérité», de Koreeda; «Los Miserables», de Ladj Ly; «La luz de mi vida», de Cassey Affleck; «Retrato de una mujer en llamas», de Céline Sciamma; «Sorry, we missed you», de Ken Loach; «Dinero sucio», de Steven Soderbergh…, y la española «Lo que arde», de Oliver Laxe. Y lo que no cabe en Perlas, está en Zabaltegui, donde, entre el bosque, puede uno fijarse en un par de flamantes alcornoques: Yorgos Lanthimos, que presenta «Nimic», con Matt Dillon, y Bertrand Bonello, con «Zombi child». Los Premios Donostia de este año se le otorgan a Penélope Cruz, a Costa-Gavras y a Donald Sutherland, de quienes se proyectarán «La red avispa», de Olivier Assayas y que protagoniza Penélope Cruz; «Comportarse como adultos», de Costa-Gavras, y «The burnt orange heresy», de Giuseppe Capotondi, con Donald Sutherland. Los tres títulos estuvieron en la pasada edición del Festival de Venecia. La lista de directores y estrellas que estarán presentes necesitaría otro artículo incluso más plomizo que éste, aunque sí caben sin pesar demasiado los nombres de Eva Green y de Juliette Binoche, y el análisis de tendencias y temas, que suele ser lo que más ávido espera el lector, pues puede resumirse en lo de siempre, vistazo al pasado, a la guerra, a la indefensión de la infancia, a la situación de la mujer y a un mundo justo y sostenible. ¿Quién no se apunta?
  7. El aristócrata Julian Fellowess creó «Downton Abbey» en 2010, y desde entonces la serie no ha dejado de enamorar a una audiencia fiel que adora el sabor del drama de época. Un espíritu que salta ahora a la gran pantalla con todos los ingredientes que le han hecho triunfar durante seis temporadas. La cinta se lleva al público de viaje al Castillo de los Crawley, donde se vive con agitación la inminente visita de la Familia Real británica. Allí les espera casi todo el elenco original, que no ha dejado escapar la oportunidad de llevar sus personajes al celuloide. «La película es un conjunto de situaciones que hemos ido viendo en la serie a lo largo de los años», explicó Michelle Dockery, que da vida a Mary Crowley, hija de la familia protagonista. Su padre en la ficción, Hugh Bonneville (Robert Crawley), admite que rodar en el Castillo de Highclare fue espectacular. «Tener más presupuesto nos ha permitido rodar escenas imposibles para la televisión. Hemos subido el listón», defiende el protagonista. Una franquicia de cine Tras seis años de emisión, de 2011 a 2016, el futuro de «Downton Abbey» pasa ahora por convertirse en una saga de cine. «El cine y la televisión son dos disciplinas diferentes. En la serie no esperas que todos los personajes aparezcan en cada episodio porque hay una continuidad; sin embargo, en la película los que aparecen deben tener una razón para estar ahí. Debemos obligarnos a explicar cada personaje para resolver su historia. Eso altera la estructura, pero hemos mantenido la esencia para no defraudar a los fans», defiende el director, Michael Engler. La llegada de la Familia Real une a todos los personajes en un intento de mostrar lo mejor de Downton. «Esa era la idea: encontrar un elemento que unifique a los personajes. Todos remando en una misma dirección, aunque sus vidas vayan por caminos separados», reflexiona el realizador. La historia se traslada a 1927 -dos años después del final de la serie-, con la familia Crawley y sus sirvientes intentando evitar que los invitados descubran el pobre estado financiero de la casa. «La historia nos permite explorar a los personajes desde otra perspectiva. La serie siempre ha sido alegre por la esperanza que vive en los miembros de esta familia», confesó Laura Charmichael. Para dar realismo de cómo sería el protocolo de una visita real a un Castillo de la nobleza, el asesor histórico de la serie, Alastair Bruce, contó la ayuda de uno de los mayordomos de la Reina Isabel y con un antiguo maestro del príncipe Felipe de Edimburgo. «Creo que lo más importante es que todos nos hemos divertido porque hay grandes personajes, drama, humor y una mini revolución», reveló el director, que confía en que la película gustará a los amantes de la serie.
  8. Cerca del mar de Galilea (Israel) se ha descubierto un mosaico –de 1.500 años de antigüedad– de peces, pájaros y cestas de frutas, flores y barras de pan; se sospecha que podría ser un «testamento» del lugar donde, según relata el Nuevo Testamento, Jesús obró la multiplicación de los panes y los peces. Así lo recogió «The Times of Israel», a raíz de las declaraciones del arqueólogo responsable de las investigaciones, Michael Eisenberg, de la Universidad de Haifa. El mosaico se encuentra al norte de Israel, en el corazón de la Tierra santa, en una ciudad a la que se le ha bautizado como «Burnt Church» (iglesia quemada), descubierta en 2005; forma parte del sitio arqueológico Hippos, ubicado en una colina con vistas al mar de Galilea. La iglesia fue destruida en el año 700 d. C., pero el suelo con el mosaico sí ha logrado sobrevivir al paso de los siglos gracias a una capa de ceniza. Los «azulejos» descubiertos podrían plasmar uno de los milagros referidos en el Nuevo Testamento en el que Cristo empleó solo cinco barras de pan y dos pescados para alimentar a 5.000 personas. Su arqueólogo responsable confirmó que había diferentes explicaciones a las descripciones gráficas, pero que no se podía ignorar la similitd con la descripción del Nuevo Testamento, como por ejemplo el mismo número de panes y pescados. Este «descubrimiento» choca con la existencia de l a Iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces , en Tabgha, en la orilla noroeste del Mar de Galilea. Es a este lugar al que oficialmente se le ha atríbuido tal milagro. A diferencia del nuevo mosaico, la iglesia de Tabgha cuenta con otro, pero dos peces y una cesta con solo 4 barras de pan. Mosaic near Sea of Galilee may mark new site for Jesus loaves and fishes miracle https://t.co/qRQe14PLkE via @timesofisrael pic.twitter.com/5Ql5Q9xNBi— Klaas Meijer (@klaasm67) September 5, 2019
  9. –«La ruta infinita». José Calvo Poyato. Harper Collins, 2019. 400 páginas. 22,90 euros. Con la tinta gastada en las novedades editoriales sobre la expedición de Magallanes-Elcano se podría dibujar una línea, casi, de Sanlúcar a Mactán. La ocasión lo merece. José Calvo Poyato, uno de los grandes del género, firma una novela histórica de dimensiones épicas, como la propia gesta, que podría parecer ficción si no fuera porque ocurrió de verdad. «La ruta infinita» conjuga a la perfección rigor histórico con pulsión literaria. –«La primera vuelta al mundo». Antonio Pigafetta. Alianza editorial, edición bolsillo. 300 páginas. 11,50 euros. La hazaña que demostró la esfericidad al mundo contó con la pluma de alguien tan talentoso como Antonio Pigafetta. De él bebieron durante siglos los textos que tantas imaginaciones han inflamado. De forma oportuna, Alianza Editorial reedita ahora la crónica con un texto de introducción a cargo de la filóloga Isabel de Riquer, que contextualiza el viaje y lo que significaban este tipo de cartas de relación. –«Poniente». Álber Vázquez. La Esfera de los Libros, 2019. 743 páginas. 24,90 euros. Pigafetta dejó claro que Sebastián Elcano no era de su cuerda cuando no lo mencionó ni una vez en su relación. Álber Vázquez, autor de novelas como «Mediohombre» o «El adelantado Juan de Oñate», se propone con una novela de aventuras al más puro estilo británico que el vizcaíno ocupe al fin el lugar que se merece en la Historia. «Poniente» da voz al puñado de audaces que decidieron hacer el camino de vuelta en la dirección más incierta. –«El orbe a sus pies». Pedro Insua. Ariel, 2019. 232 páginas. 19,90 euros. Tras el éxito de «1492: España contra sus fantasmas», el filósofo vigués aborda en su nueva obra lo que significó para el mundo otro de esos episodios fundamentales, y desdeñados, de nuestra historia. Desde los postulados legados por Gustavo Bueno, Insua reivindica la importancia que tuvieron Magallanes y Elcano para que Europa diera el salto definitivo a la Edad Moderna y comprendiera la redondez del mundo. Aquella conquista científica prendió la primera globalización. –«La primera vuelta al mundo». Agustín R. Rodríguez González. EDAF, 2018. 350 páginas. 28 euros. Uno de los mayores expertos en historia naval de la actualidad -con más de una veintena de títulos publicados- no podía faltar a una efeméride de este tamaño. Además de una visión técnica y sin prejuicios de los pormenores de la expedición, el ensayo de Rodríguez González aporta una perspectiva conjunta de las distintas aventuras que otras naciones acometieron a raíz del logro hispánico. Su foco se centra en lo incuestionable de la españolidad de la gesta. –«El océano pacífico». Carlos Prieto. Alianza editorial, 2019. 264 páginas. 11,50 euros. Al igual que la llegada de Colón a América, la expedición de Magallanes-ElCano solo fue el principio, la mecha de algo más grande. En la reedición de una obra ya clásica, el historiador Carlos Prieto narra las dramáticas travesías que siguieron a 1522, entre ellas aquella en la que murió Elcano buscando una ruta de vuelta entre Filipinas y América. Con prólogo de Martínez Shaw, la obra recuerda que la mayoría de archipiélagos, e incluso Australia, fueron descubiertos por españoles.
  10. Quinientos veranos han pasado ya desde que Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano levaron anclas e iniciaron, el 10 de agosto de 1519, un viaje cuyo objetivo era descubrir una nueva ruta para arribar hasta las islas Molucas. El resultado es bien conocido: tras un tortuoso trayecto de más de mil días, la expedición consiguió circunnavegar el mundo por primera vez, descubrió el Estrecho de Magallanes y puso un pie en el Pacífico. Es por ello que España se encuentra este año de celebración y por lo que, este jueves, El Rey Felipe VI ha inaugurado la exposición temporal «Fuimos los primeros. Magallanes, Elcano y la vuelta al mundo». Una muestra que alberga el Museo Naval y que promete convertirse en una de las más detalladas, documentadas y memorables de nuestro país al contar con un sin fin de piezas de época traídas a Madrid desde medio mundo. De izquierda a derecha: el pintor Augusto Ferrer-Dalmau; el Rey Felipe VI; la vicepresidenta del gobierno en funciones, Carmen Calvo; la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles; uno de los comisarios de la exposición, Enrique Martínez y el almirante general, Jefe de Estado Mayor de la Armada Española, Teodoro López Calderón, junto al cuadro del artistaEl monarca ha sido uno de los primeros en disfrutar de una exposición que, tal y como ha confirmado durante su presentación el almirante Juan Rodríguez Garat (director del Museo Naval de la Armada), busca «dar voz» a todos los personajes que hicieron posible el viaje y evitar que este se convierta en una de las «hazañas que bostezan en los libros». Ni más, ni menos. «Con el título no pretendemos reivindicar la españolidad de la expedición, algo que está suficiente y convincentemente hecho por otros organismos como la Real Academia de la Historia», ha explicado. Entre las figuras a las que se refiere se hallan desde sus organizadores, quienes partieron bajo la tutela de la Monarquía Hispánica, hasta el propio Carlos I o la Casa de Contratación de Sevilla. Aunque, como es normal, la muestra (que estará abierta hasta el 19 de enero de 2020) guarda un lugar especial para Elcano. «Fue el que tomó la difícil decisión de navegar hacia el oeste para regresar. Esta convirtió una travesía comercial de dudosos resultados en la gesta histórica que hoy conmemoramos», ha añadido. Tesoros de época En palabras de Garat, la premisa de los organizadores ha sido «que la exposición esté a la altura de la gesta». Y vaya si lo han conseguido. Así lo atestiguan las 89 piezas cedidas por 23 instituciones diferentes (nacionales e internacionales) que han sido ubicadas en un espacio aproximado de 1.100 metros cuadrados. Todas ellas, organizadas de «forma cronológica», como bien han señalado los comisarios Enrique Martínez Ruiz, Susana García Ramírez y José María Moreno Martín. Los responsables han tenido en cuenta hasta el más mínimo detalle para lograr que el espectador recorra, sin salir del centro de Madrid, las 14.000 leguas que navegaron aquellos marineros de nueve nacionalidades diferentes. Un ejemplo es el color de las salas. La exposición comienza con una cúpula geodésica en la que un vídeo resume la expedición. A continuación empieza el viaje. Y no lo hace el 10 de agosto de 1519, sino varias décadas antes. «La primera sala muestra, entre otras cosas, los instrumentos de navegación que se usaban en la época», ha señalado Martínez. Un rápido vistazo a sus vitrinas permite vislumbrar lo difícil que fue para aquellos marinos orientarse. Las salas contiguas guardan, entre otros tesoros, un busto llegado desde Gante de un joven Carlos I. «Cuando recibió al marino portugués solo tenía veinte años», añade el comisario. También destaca el «Kunstmann IV», una reproducción del siglo XIX del mismo mapa que Magallanes enseñó al monarca para demostrarle que las Molucas se hallaban en sus aguas, y no en las portuguesas. «Está copiado del original, que se quemó en la Segunda Guerra Mundial, es un vestigio único», añade. A partir de ese momento se suceden una serie de galerías en las que es posible encontrar auténticas joyas cartográficas como el Planisferio Salviati (el segundo mapa de la historia que representó el mundo tal y como lo conocemos hoy en día) o el plano de las Molucas de Nuño García de Toreno. «Se elaboró en 1522 y tiene el honor de ser la primera carta que se levantó con la información procedente de la expedición», completa Moreno. Aunque al comisario le resulta difícil seleccionar una pieza en concreto, no ha querido olvidarse de tres misivas que «recogen la correspondencia establecida entre Carlos I y Elcano entre septiembre y noviembre de 1522». Unos documentos en los que ordena al vasco que viaje a Valladolid para narrar lo que había ocurrido en el trayecto. Tenía mucho de lo que informar, pues, el 6 de septiembre de 1522, apenas regresaron 18 hombres y una nave de los casi 240 tripulantes y cinco bajeles que partieron. Y joyas actuales Pero no todos los objetos de «Fuimos los primeros» tienen siglos de antigüedad. El broche de oro lo ponen dos obras que, en palabras de Moreno, no estaban terminadas cuando comenzó la organización de la exposición. La primera es un modelo a escala de la nao Victoria elaborado tras una ardua labor de documentación histórica. La segunda es «Primus Circumdedisti Me», el lienzo que Augusto Ferrer-Dalmau pintó para conmemorar el V centenario de la primera vuelta al mundo. «El cuadro demuestra que, cinco siglos después, la gesta sigue siendo causa de inspiración para artistas y estudiosos», ha confirmado.